Con cariño, para mi amada.

El amor construye porque no sabe quedarse quieto:
levanta puentes donde hubo distancias,
siembra jardines en tierras heridas
y convierte los sueños en hogar.

Construye porque cree, porque insiste,
porque toma dos manos temblorosas
y las transforma en cimientos firmes.

Y todo lo que edifica —cada abrazo, cada promesa, cada amanecer compartido—
no lo hace por azar…
lo construye para dedicarse,
para decir en silencio:


“esto lo levanté pensando en ti”.