Le escribo
porque el silencio no me alcanza,
porque mi pecho guarda palabras
que solo saben pronunciar tu nombre.
Le escribo
no por costumbre,
sino porque en cada letra
intento tocarte sin tenerte cerca.
Le escribo
porque hay cosas que la voz no logra,
porque el alma, cuando ama,
busca caminos para quedarse.
Le escribo
para que sepas que estás,
incluso cuando no digo nada,
incluso cuando el mundo hace ruido.
Le escribo
porque amarte me desborda,
y si no lo dejo salir en palabras,
se me queda latiendo en las manos.
Le escribo…
porque en cada mensaje
va un pedacito de mí
buscando llegar hasta ti.
Las siguientes cartas no son solo palabras, son fragmentos de mi alma desde el primer día en que decidí escribirle. Cada una le pertenece, porque en cada línea habita su recuerdo, porque cada letra nació de pensarla… de sentirla.
Al principio, la soñaba en silencio, la deseaba en cada instante furtivo; después, comencé a quererla como se quiere lo que ilumina la vida. Y sin darme cuenta, entre palabras y latidos, terminé amándola… con esa calma infinita con la que se ama lo eterno.
Estas cartas son suyas, porque siempre fueron escritas con el corazón inclinado hacia a ti.
Seguiré escribiéndote… porque hay cosas dentro de mí que solo saben existir cuando llevan tu nombre. Serán más cartas, más palabras, más fragmentos de todo lo que siento, naciendo una y otra vez desde mis sueños, mis pensamientos, mis razones… y desde esa forma inevitable que tengo de encontrarte en todo.
Cada idea, cada proyecto, cada latido que me habite terminará, de alguna manera, hablándote a ti.
Te lo compartiré todo… y también lo guardaré aquí, en este espacio que te pertenece, como quien deja partes de su alma a salvo, esperando ser encontradas. Porque si alguna vez no estoy, si alguna vez la distancia o el tiempo nos separan, quiero que aún así puedas venir y saber que aquí sigo… en cada palabra.
Lo haré con todo el cariño que me habita, con todo lo que soy y con todo lo que aún me falta por sentir. Y dentro de lo que me sea posible, siempre habrá algo de mí esperándote aquí… no como recuerdo, sino como presencia.
Porque lo que dejo en este lugar… no es solo para ti, es de ti.